Cuando las cosas llevan el corazón puesto en
ellas, se convierten en maravillosas por si solas, y esto es lo que pasa con
este cuento que tanto a Gaby como a mí nos enamoró desde las primeras líneas y
nos gustaría compartir también con vosotros.
No se sabe a ciencia cierta quien es el autor
de este relato, aunque hay sospechas de que es Mario Benedetti, que si se
piensa un poco es el escritor ideal al que se le hubiera podido ocurrir esta
maravilla, en cualquier caso, gracias a quien haya tenido la iluminación de las
musas para escribir este regalo.
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de
la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el
ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca,
les propuso:
- ¿Vamos a jugar al escondite?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la
CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
- ¿Al escondite? ¿Y cómo es eso?
- Es un juego - explicó la LOCURA - en que yo
me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes
se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que
encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA,
la ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a
la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron
participar, la VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué?, Si al final siempre
la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que
le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no
arriesgarse...
- Uno, dos, tres... - comenzó a contar la
LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que
como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La FE subió al
cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio
esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi
no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para
alguno de sus amigos, ¿que si un lago cristalino? ideal para la BELLEZA, ¿que
si la rendija de un árbol? perfecto para la TIMIDEZ, ¿que si el vuelo de la
mariposa? lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿que si una ráfaga de viento?
magnifico para la LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El
EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado,
cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos
(mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y la PASIÓN y el DESEO
en el centro de los volcanes. El OLVIDO... se me olvidó donde se escondió...
pero eso no es lo importante.
Cuando La LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún
no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...
hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
- Un millón - contó la LOCURA, y comenzó a
buscar.
La
primera en aparecer fue la PEREZA sólo a tres pasos de una piedra. Después se
escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología y la PASIÓN y el
DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la
ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. El EGOÍSMO no tuvo
ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado
ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago
descubrió a la BELLEZA y con la DUDA resulto más fácil todavía, pues la
encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, el TALENTO entre
la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del
arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta el
OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite, pero
sólo el AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol bajo, cada
arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por
vencido divisó un rosal y las rosas... Y cogió un palo y comenzó a mover las
ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido
en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse, lloró,
rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces,
desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra: EL AMOR ES CIEGO Y
LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.
Gaby y Javi

